viernes, 9 de octubre de 2015

NO TEMAS MORIR...


Si de algo hemos de estar seguros es que algún día moriremos. (A menos que Cristo venga antes).   El autor de la carta a los hebreos nos lo dice: Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio” (Hebreos 9:27).   Así está establecido por Dios.   El día señalado para dejar este mundo “ya está escrito”, ya está determinado por Dios, no será antes ni después; de ahí la importancia de prepararte, pues no sabes si precisamente ahora que lees estas líneas será tu último día.   (No se trata de ser fatalistas, sino realistas y prevenidos) 


¿COMO ESTAR PREPARADOS PARA MORIR?.

Ante todo es necesario que hayas reconocido a Jesucristo como Señor y Salvador de tu vida.   En el evangelio de Juan vemos reflejada esta enseñanza.   “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios” Juan 3:16-18.   Es necesario creer que Dios se manifestó al mundo por medio de Jesucristo, y que por medio de él obtenemos el perdón de nuestros pecados.   Es así como nos constituimos en sus hijos y herederos. “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios” Juan 1:12-13.   Al constituirnos en sus hijos obtenemos su “ADN”, su identidad celestial. “En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria” Efesios 1:13-14.   Su Espíritu inicia en nosotros un proceso de santificación y su consecuente capacitación para vivir de acuerdo a los lineamientos divinos, para reflejar espontáneamente una vida cristiana genuina. “Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza...” Gálatas 5:22-23.   En conclusión, la preparación para la muerte comienza al recibir a Cristo en nuestro interior y permitir que su Espíritu transforme todas las áreas de nuestra vida.   Lee con atención los siguientes textos: “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte. Romanos 8:1-2…    “Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él. Romanos 8:9...     “Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros. Romanos 8:11...   “El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados”. Romanos 8:16-17.  


LA CERTEZA QUE CONTINUARAS VIVIENDO SERA REAL Y GENUINA. 

Podrás decir sin lugar a dudas:  “Porque sabemos que si nuestra morada terrestre, este tabernáculo, se deshiciere, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos, eterna, en los cielos” 2 Corintios 5:1. A nada ni a nadie le temerás porque aunque acaben con tu cuerpo, jamás podrán tocar tu alma. “Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar”. Mateo 10:28.   Aunque no entiendas “como” es el lugar a donde vas a morar por toda la eternidad, ni que harás ahí, tienes la certeza que vas a un plano espiritual que rebasa toda idea física y temporal jamás vista o escuchada.   El hecho que no lo entiendas, no quiere decir que sea irreal.   “Antes bien, como está escrito: cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman” 1 Corintios 2:9.


NO TEMAS MORIR...

Dios te creó para él.   Desde el plano eterno piensa en ti.   Esa es la razón de tu existencia.   Vas hacia él.   Dios no te ha olvidado ni jamás lo hará.   Tu vida no pasa desapercibida por él aunque las circunstancias o las personas te lo hagan sentir.  
Tu vida está “escondida” EN Dios, estés donde estés, vayas donde vayas.

No temas morir: “No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis. Y sabéis a dónde voy, y sabéis el camino. Le dijo Tomás: Señor, no sabemos a dónde vas; ¿cómo, pues, podemos saber el camino? Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” Juan 14:1-6.

No temas morir: “Palabra fiel es esta: Si somos muertos con él, también viviremos con él” 2 Timoteo 2:11.

No temas morir: “Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es”  1 Juan 3:2.

No temas morir:   “Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano” 1 Corintios 15:58.




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@JAlfredoLievano 

1 comentario:

Alejandro Sivira dijo...
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