lunes, 2 de marzo de 2015

DIOS ESTÁ SACUDIENDO TUS SEGURIDADES Y CRITERIOS.

Dios está sacudiendo tus seguridades y criterios. Lo has estado comprobando en estos días recientes por medio de las diferentes circunstancias “extrañas” que te han sucedido. Has reflexionado más a fondo en su Palabra, y como consecuencia has recibido indicaciones claras y directas.

Por lo tanto...
No dudes de las órdenes de Dios. Haz lo que te indique aunque carezca de lógica y sentido, aunque parezca insignificante o no veas en ellas la salida viable que esperas.
No procedas en sentido contrario a las indicaciones de Dios argumentando que tú tienes el mejor método y los recursos adecuados. Eso de nada te servirá.

Créele a Dios contra tu lógica...
Abandónate bajo su poder sobrenatural...
Obedécele sin cuestionarle...
Espera en su oportuna intervención...

¡DIOS NO TE DEFRAUDARÁ!

“Ciertamente ninguno de cuantos esperan en ti será confundido”
Salmo 25:3


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domingo, 1 de marzo de 2015

DIOS TE SACARÁ DE ESE LUGAR...

Si Dios te lo prometió, entonces no le des espacio a la duda. Asimila su palabra bajo la acción del Espíritu Santo, créele contra toda lógica y confía en su capacidad sobrenatural.
El mismo Dios que obró portentos en el pasado  y cuyos hechos quedaron consignados en la Biblia, será quien procederá a tu favor; el mismo Dios que fue capaz de sacar su pueblo de la esclavitud en Egipto y conducirlo a través del desierto para llevarlo a una tierra de “leche y miel”, es el mismo que se ha comprometido en ayudarte. De cierto que no te dejará a la deriva. Acuérdate ahora de todas aquellas veces en las que intervino a tu favor cuando nada podías hacer, pues así lo hará nuevamente. “He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿no la conoceréis? Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad.”   (Isaías 43:19)   Si Dios ya dio la orden a tu favor, entonces confía en él. La orden está dada y nadie se lo estorbará.  “Aun antes que hubiera día, yo era; y no hay quien de mi mano libre. Lo que hago yo, ¿quién lo estorbará?”  (Isaías 43:13) Ten presente estas palabras aunque todos te afirmen lo contrario.

Dios te sacará de donde ya NO debes de estar para ponerte donde él lo determinó. Vas a ese lugar con el propósito de cumplir con una misión asignada por él, no es para que le des gusto a la comodidad, ni para que te olvides de él. El portento que Dios hará a tu favor está relacionado con la misión que te ha sido encomendada, caso contrario no tendría sentido.

Dios te envía a sembrar su palabra en medio de un pueblo afligido por gente de ojos altivos, se trata de una misión difícil y riesgosa desde luego, pero en la que gozarás de su respaldo total. No temas, pues si Dios te envía, él te respaldará. “Y pelearán contra ti, pero no te vencerán; porque yo estoy contigo, dice Jehová, para librarte.” (Jeremías 1:19)  Nadie más fuerte que Dios. Así que, firme en la fe, pese a las adversidades que se te presenten.

Obviamente, lo que predomina en ti es tu incapacidad. Sabes QUE hacer, pero no COMO proceder; tienes el deseo, pero no tienes las fuerzas suficientes. Despreocúpate de ello y sométete al proyecto de vida que Dios tiene para ti.

“Heme aquí, envíame a mí.”
Isaías 6:8


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sábado, 28 de febrero de 2015

SABES QUE TE FALTA MUCHO...

Has entendido que estás bajo un lento proceso restaurador que Dios comenzó hacer en ti desde que reconociste a Jesucristo como tu Señor y Salvador. Desde ese momento comenzaron a suceder cosas tan  incomprensibles e incluso dolorosas alrededor de tu vida, pero sabías que todo iba encaminado para tu bien.
No cabe duda que tu historia personal lleva la huella de la gracia, la misericordia, el poder y la soberanía de Dios.

Haces bien en reconocer tus limitaciones delante de Dios; eso se llama humildad.  Tú sabes que pese a tus esfuerzos perseverantes para hacer lo que a él le agrada, necesitas depender siempre  de su intervención sobrenatural.   Sabes que por momentos te cuesta creerle, sobre todo  cuando las adversidades se hacen más fuertes.   Sabes que te cuesta amar a aquellas personas que te han dañado y dejado heridas profundas en tu corazón.   Sabes que te cuesta romper con el cascarón de tu egoísmo.   Sabes que te cuesta proceder espontáneamente de acuerdo a sus lineamientos.    Sabes que te falta mucho, pero lo importante es que estás en el proceso.


SABES QUE DIOS HA DECIDIDO NO SOLTARTE.

“Estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo”
Filipenses 1:6
                                                            

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viernes, 27 de febrero de 2015

ES UN PRIVILEGIO QUE DIOS TE HAYA ELEGIDO.

Dios te ha preparado y encomendado diferentes “tierras” en las que debes sembrar su Palabra.   Estés donde estés, vayas donde vayas ese es tu propósito fundamental.   En algunos casos encontrarás tierras con maleza que tendrás que desmontar con paciencia, en otros casos tierras labradas para que siembres la semilla, en otros para que las abones y en otros para que las hagas producir.  

Encontrarás “tierras” diferentes, pero Dios te dará el método específico y la sabiduría para que procedas; así que por eso no te preocupes. Tú, solo ponte bajo sus órdenes incondicionales y comienza a trabajar. Es necesario que rompas con tus intereses egoístas y cómodos que te alejen del propósito por el que has venido al mundo.

Debes de saber que en muchas circunstancias tu labor no será aceptada y que como consecuencia enfrentarás acciones hostiles en tu contra. Es necesario que lo sepas, sobre todo ahora que los tiempos que se avecinan serán aun mucho más difíciles y peligrosos.


ES UN PRIVILEGIO QUE DIOS TE HAYA ELEGIDO.

No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca.
Juan 15:16



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jueves, 26 de febrero de 2015

VIENE JUICIO DE DIOS. ¿SE PODRÁ FRENAR?

La única manera para frenar los juicios que Dios ha decretado sobre las naciones, es el ARREPENTIMIENTO GENUINO.   Se trata de un cambio radical-espontáneo en la forma de pensar, sentir y proceder de acuerdo a la Palabra de Dios.

Es necesario que gobernantes, políticos, líderes, grandes, pequeños y todos los que conformamos el conglomerado mundial estemos conscientes que las consecuencias irreversibles de la maldad estaría llevando al mundo a un caos y a una destrucción  sin precedentes en la historia de la humanidad.

Mientras exista la soberbia y la rebeldía deliberada en contra de lo que Dios ha establecido, el mundo iría encaminado a su autodestrucción. 
Es tiempo que los gobernantes de las naciones revisen todas aquellas leyes que van en contra de la moral, la ética, los derechos humanos y de la vida misma. Las Magnas Constituciones de la mayoría de nuestras repúblicas han sido manchadas y burladas, han desplazado la autoridad absoluta de Dios para anteponer la autoridad “suprema” del hombre.

Las cosas no están bien en las naciones de toda la tierra. Es mentira que bajo sus métodos independizados del método de Dios digan que “lo mejor está por venir”. Es la peor falsedad jamás escuchada, sobre todo cuando viene de ideologías políticas que rechazan abiertamente a Dios y su Palabra. Es mentira que estas organizaciones políticas o humanitarias estén haciendo bien las cosas cuando en todo momento viven en oposición deliberada a la voluntad de Dios.
Mientras el mundo no acepte el llamado de Dios al arrepentimiento, la marcha hacia su destrucción será inminente.

Al igual que Nínive, el tiempo para que el juicio de Dios se derrame es demasiado corto, ya está establecido; sin embargo podría evitarse como sucedió con ellos.

“Y comenzó Jonás a entrar por la ciudad, camino de un día, y predicaba diciendo: De aquí a cuarenta días Nínive será destruida. Y los hombres de Nínive creyeron a Dios, y proclamaron ayuno, y se vistieron de cilicio desde el mayor hasta el menor de ellos. Y llegó la noticia hasta el rey de Nínive, y se levantó de su silla, se despojó de su vestido, y se cubrió de cilicio y se sentó sobre ceniza... y vio Dios lo que hicieron, que se convirtieron de su mal camino; y se arrepintió del mal que había dicho que les haría, y no lo hizo.
Jonás 3: 4-5, 10

He aquí tenemos un claro ejemplo como los juicios decretados pueden frenarse por la misericordia de Dios como respuesta a sus advertencias; sin embargo, ya está escrito en el Apocalipsis, que pese a las advertencias de juicio el mundo se negará rotundamente a la oportunidad de salvación. Continuarán deleitándose en la maldad, promoviendo leyes abominables, desafiando a Dios y practicando toda clase de maldad. Veamos...

“Y los otros hombres que no fueron muertos con estas plagas, ni aun así se arrepintieron de las obras de sus manos, ni dejaron de adorar a los demonios, y a las imágenes de oro, de plata, de bronce, de piedra y de madera, las cuales no pueden ver, ni oír, ni andar; y no se arrepintieron de sus homicidios, ni de sus hechicerías, ni de su fornicación, ni de sus hurtos.”
Apocalipsis 9:19-20


“El cuarto ángel derramó su copa sobre el sol, al cual fue dado quemar a los hombres con fuego. Y los hombres se quemaron con el gran calor, y blasfemaron el nombre de Dios, que tiene poder sobre estas plagas, y no se arrepintieron para darle gloria. El quinto ángel derramó su copa sobre el trono de la bestia; y su reino se cubrió de tinieblas, y mordían de dolor sus lenguas, y blasfemaron contra el Dios del cielo por sus dolores y por sus úlceras, y no se arrepintieron de sus obras.”
Apocalipsis 16: 8-11


VIENE JUICIO DE DIOS SOBRE LAS NACIONES.
(Ya está escrito...)

Es un hecho...
Ante la negativa de arrepentimiento de la humanidad, los juicios de Dios se derramarán con fuerza sobre la toda tierra; sin embargo la invitación de Dios para escapar de ellos, se mantiene en pie. Aún hay tiempo para escapar de las cosas que vendrán. Eso dependerá de quien quiera aprovecharlo.   El tiempo es ahora; mañana será extremadamente tarde.

Que Dios nos tenga por dignos de escapar de las cosas que vendrán...

“Mirad también por vosotros mismos, que vuestros corazones no se carguen de glotonería y embriaguez y de los afanes de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día. Porque como un lazo vendrá sobre todos los que habitan sobre la faz de toda la tierra. Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre.”
Lucas 21: 34-36

Cristianos:

Los tiempos que vivimos ahora NO son nada buenos, pues mientras el mundo deseche a Dios las cosas no caminarán bien. De hecho, NO lo están.
Es tiempo que los cristianos asumamos con responsabilidad nuestra misión en el mundo, que desechemos la tibieza que nos ha caracterizado a la mayoría y pongamos los ojos en el cielo pero con los pies sobre la tierra.
No desperdiciemos más el tiempo en vanidades y en religiosidades externas que a nada llevan. El tiempo ha llegado. Recibamos con humildad la exhortación que Cristo nos hace hoy.

“Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente! Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca. Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo. Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas. Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete.”
Apocalipsis 3:15-19

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ANTE LA INJUSTICIA, URGE REACCIONAR COMO CRISTIANOS.

Escribe un autor desconocido: Vivimos en un mundo donde la falta de sensibilidad ante el dolor del otro es cada vez más generalizada. Urge reaccionar como cristianos”.  Me impactó la última frase de esta cita, pues la veo como una orden, un reto y una necesidad espontánea que como cristianos hemos de tener en cuenta todos los días de nuestra vida. No podemos quedarnos de “brazos cruzados” conformándonos a ritos externos y solemnes. Hay algo más que eso para que tenga sentido. Caso contrario, quedaría circunscrito a una expresión de religiosidad externa farisaica.


ANTE LA INJUSTICIA, URGE REACCIONAR COMO CRISTIANOS.

El problema de todo esto, es que ante la situación de la injusticia, muchos reaccionan conforme a sus impulsos humanos o ideologías políticas materialistas. Aplican la “justicia humana” movidos por diversos motivos como el egoísmo, las conveniencias personales, el odio, la venganza, la vanidad o el populismo. No existe una real compasión por las necesidades de la gente aunque así lo parezca.

Para aplicar la justicia en el correcto sentido de la palabra, es necesario vivir en comunión y armonía constante con Dios por medio de Jesucristo; es entonces cuando se produce el amor incondicional y la solidaridad espontánea como condiciones previas para implementarla.   Es imposible hacerlo en nuestras fuerzas y recursos. Necesitamos de Dios. Es necesario vivir unidos a Cristo. El mismo lo dice: “Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.” (Juan 15:4-5)


Imposible aplicar la justicia si no se vive en unión con Cristo.
La consigna del cristiano es “hacer el bien” no como un deber obligatorio sino como un deber espontáneo de amor y solidaridad ante las necesidades de los demás. Se trata de hacer el bien basados en la compasión así como Cristo la tuvo hacia las multitudes sin distinción. “Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor.” (Mateo 9:36)

De nada nos sirve cumplir con un “ministerio cristiano” sino lleva los ingredientes del amor, la solidaridad y la justicia. Son los ingredientes claves para que el proyecto de Dios se haga realidad en cada uno de nosotros.


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martes, 24 de febrero de 2015

PERO... ¡CUIDADO!

Es necesario ser coherentes con lo que creemos, enseñamos y cantamos. A estas alturas de nuestra vida cristiana o ministerial, muchos hemos adquirido grandes conocimientos profundos de la Palabra de Dios y los hemos transmitido eficazmente  por medio de su enseñanza, predicación, algún consejo oportuno o por una alabanza; hemos “tocado corazones”, hemos visto frutos de arrepentimiento en las personas a quienes hemos transmitido todas estas verdades, hemos visto el respaldo divino en lo que emprendemos en el nombre del Señor.

Pero...   ¡Cuidado!  
Es necesario ser coherentes con lo que creemos.


El hecho de ser instrumentos poderosos y eficaces del Señor, no indica que nuestra fe sea genuina en cuanto a los frutos de obediencia. Nuestro Señor Jesucristo es sumamente enfático en hacerlo notar. Por favor, lee bien el siguiente texto: No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.” (Mateo 7:21-23)

Nuestra FE debe coincidir con la OBEDIENCIA ESPONTANEA a la voluntad de Dios. Caso contrario NO ES FE, es apariencia farisaica. La Palabra de Dios es clarísima al decírnoslo. “Hermanos míos, ¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle? Y si un hermano o una hermana están desnudos, y tienen necesidad del mantenimiento de cada día, y alguno de vosotros les dice: Id en paz, calentaos y saciaos, pero no les dais las cosas que son necesarias para el cuerpo, ¿de qué aprovecha? Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma. Pero alguno dirá: Tú tienes fe, y yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras. Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan. ¿Mas quieres saber, hombre vano, que la fe sin obras es muerta?”  (Santiago 2:14-20) Más claro y específico no puede ser este principio de fe. No se trata de hacer buenas obras por imposición o como un requisito fundamental y obligado para salvarse; sino que se trata de las consecuencias eficaces de una fe genuina en Cristo.

No seamos de “los que dicen” y “no hacen”. Seamos coherentes con nuestra fe. Necesitamos vivir amoldados a la voluntad de Dios mediante una vida espontánea de obediencia; si no la tenemos, entonces que nuestra prioridad sea la de cultivar nuestra comunión con Dios por medio de la oración y la reflexión de su Palabra.  Retomo algo que escribí en la reflexión de ayer en el blog con fecha 23 de febrero 2015:

“La clave para llevar una vida apegada a los principios bíblicos es vivir en comunión permanente con Dios; será así como espontáneamente reflejarás una vida espiritual  fructífera en todo momento y lugar. Por tal motivo es de vital importancia que dediques buena parte de tu tiempo para la oración y la reflexión bíblica para que adquieras la capacidad de mantenerla. No se puede de otra manera.

Al vivir en comunión permanente con Dios, adquieres convicciones firmes de su realidad y de su mensaje revelado en la Biblia; se trata de una compenetración tal, que te impulsa a amarlo sobre todas las cosas, a desechar todo pecado y a identificarte con él en sus sentimientos de compasión incondicional hacia los demás. Su visión es tu visión. Su proyecto es tu proyecto.

Al vivir en comunión permanente con Dios, entiendes lo que significa aplicar la justicia y la solidaridad de acuerdo a los parámetros divinos y no de acuerdo a la “justicia humana” que está basada en ideologías  políticas e intereses egoístas. Entiendes que la justicia cristiana no se compara con la “justicia” que quieren imponer algunos gobernantes sedientos de odio y venganza.

Al vivir en comunión permanente con Dios,  los frutos espirituales se hacen evidentes por medio del testimonio de vida que proyectas en donde quiera que vayas.”


ES NECESARIO CULTIVAR LA COMUNIÓN PERMANENTE CON DIOS.
No se trata de una opción, se trata de una necesidad urgente. Entendemos que en nuestras fuerzas somos 100% incapaces de hacerlo debido a nuestra tendencia pecaminosa, y que solamente el Espíritu Santo nos puede capacitar para tal propósito.


Nuestro ministerio cristiano puede ser brillante y fructífero. Pero... ¡Cuidado! Es necesario ser coherentes con lo que creemos.

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