miércoles, 22 de octubre de 2014

CIELO NUEVO Y TIERRA NUEVA.

Inicio esta reflexión haciendo una referencia al libro del apocalipsis.

"Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más."
Apocalipsis 21:1

Al final de este libro el apóstol Juan tiene una visión clara del cielo nuevo y la tierra nueva que Dios ha prometido a sus hijos. Pudiera parecer algo irrealizable e imposible, pues se sale de los parámetros de la lógica, pero no. Dios no miente, y sus promesas trascienden las fronteras del tiempo y del espacio.
En la carta a Tito, el apóstol Pablo haciendo referencia a ello, escribe lo siguiente:

“Pablo, siervo de Dios y apóstol de Jesucristo, conforme a la fe de los escogidos de Dios y el conocimiento de la verdad que es según la piedad, en la esperanza de la vida eterna, la cual Dios, que no miente, prometió desde antes del principio de los siglos, y a su debido tiempo manifestó su palabra por medio de la predicación que me fue encomendada por mandato de Dios nuestro Salvador”
Tito 1: 1-3

Dios nos ofrece por medio de Jesucristo una vida en abundancia que no se limita a los bienes materiales, sino que los trasciende hacia una realidad eterna e inmutable (que no cambia).
Los que Dios nos promete es “para siempre” y va más allá de lo que podemos asimilar o entender, pero eso no quiere decir que su realización sea imposible.
Por eso, pídele al Señor que sus promesas queden arraigadas en lo más profundo de tu interior para que las puedas creer con convicciones firmes así como las describe la carta a los hebreos.
Necesitamos tener esa convicción sobrenatural que obviamente no proviene de la lógica, sino de Dios.


“Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve...   Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía”.
Hebreos 11:1,3

“Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.”
Hebreos 11:6


Al igual que Abraham, hemos de poner nuestra mirada en la “patria definitiva”.

“Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba. Por la fe habitó como extranjero en la tierra prometida como en tierra ajena, morando en tiendas con Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa; porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios.”
Hebreos 11:8-10


Es necesario que tengamos la certeza que nuestra ciudadanía no pertenece a este mundo, sino al cielo. Pero, como lo repito, hay orar por esa convicción sobrenatural como la tenía Pablo.

“Más nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo; el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas”.
Filipenses 3:20-21

Volviendo al tema de la reflexión, nos damos cuenta que  la visión descrita por Juan en el apocalipsis es lo que 700 años antes, Dios por medio del profeta Isaías había anunciado:

"Porque he aquí yo crearé nuevos cielos y nueva tierra; y de lo primero no vendrá más a la memoria, ni más vendrá al pensamiento."
Isaías 65:17.

Aquí nos percatamos como toda la Biblia está conectada entre todos los libros que la componen, dándonos a entender que Dios es su único autor quien inspiró a los escritores.

Continuemos...

En ese lugar prometido habrá una ausencia total de dolor, enfermedad, tristeza y angustia. Parecería algo utópico, pero es verdad. Es la vida eterna y plena a la que los hijos de Dios estamos destinados.

"Enjugara Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá más muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron."
Apocalipsis 21:4


¿Qué son las “primeras cosas”?
Son las realidades presentes de la dimensión terrenal, así como también las consecuencias que se generaron en el mundo a partir de la desobediencia en el Jardín del Edén.
El ambiente que experimentaremos en ese lugar, es totalmente opuesto a lo que estamos acostumbrados a percibir con la lógica, los sentidos y las emociones.
¿Cómo será todo eso? No lo sabemos al detalle. En el apocalipsis solo se nos dan algunas aproximaciones adecuadas a nuestra comprensión lógica.

“Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman.”
2 Corintios 2:9

El hecho que no alcancemos a comprender “como” será todo eso, no quiere que decir que por eso NO sea real. Lo que pasa es que estamos tan acostumbrados a “absolutizar” nuestro razonamiento y pensamos que nuestra mente determina la “no – existencia” de lo que NO se comprende.
La trascendencia Dios y las realidades espirituales están más allá de lo que nuestra mente puede digerir o entender.

El apóstol Juan anonadado con esa visión impresionante, quedó aún más, cuando escuchó y escribió las siguientes palabras:

"Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas."
Apocalipsis 21:5

Es Dios mismo, quien dice estas palabras que son  garantía fidedigna que se cumplirán al pie de la letra. Desde el Antiguo Testamento se refleja esta verdad.
Podemos tener la plena seguridad que sus palabras son “fieles y verdaderas”. Dios no se puede contradecir a sí mismo.

“Dios no es hombre, para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta. Él dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no lo ejecutará?”
Números 23:19

La invitación es para todos aquellos que la quieran poseer es vida abundante. Es de manera gratuita.

"Y me dijo: Hecho esta. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Al que tuviere sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida"
Apocalipsis 21:6


¿Cómo saciar esa sed?
Es entregándole nuestra vida a nuestro Señor Jesucristo para que sea su GRACIA y PODER quien la transforme. Veamos algunos textos que lo atestiguan:

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna”.
Juan 3:16

“De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, más ha pasado de muerte a vida”.
Juan 5:24

“Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.”
1 Juan 1:9

“Si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo”.
Romanos 10:9

“De cierto, de cierto os digo: El que cree en mí, tiene vida eterna”.
Juan 6:47

“He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo”.
Apocalipsis 3:20

“Más a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios”
Juan 1:12

“El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que se niega a creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él”.
Juan 3:36

“El que en él cree no es condenado; pero el que no cree ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios”.
Juan 3:18

Se trata de una invitación que está vigente ahora para todos los que quieran recibirla; pero aquellos que se nieguen no la podrán tener. Por eso nuestro Señor Jesucristo es muy claro al afirmar lo siguiente:

"Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda."
Apocalipsis 21:8

¿Quiénes son los cobardes?
Los que son esclavos de sus temores y como consecuencia no proceder de acuerdo a lo establecido por Dios.

¿Quiénes son los incrédulos?
Los que se niegan a creer en Dios y en la obra que Cristo hizo en la cruz a favor del mundo.

¿Quiénes son los abominables?
Los perversos, aquellos que practican toda clase de inmoralidades depravadas.

¿Quiénes son los homicidas?
Los asesinos.

¿Quiénes son los fornicarios?
Los que tienen relaciones sexuales fuera del matrimonio.

¿Quiénes son los idólatras?
Aquellos que han sustituido a Dios por las personas o cosas.

¿Quiénes son los mentirosos?
Todos aquellos que no dicen la verdad. Sea con sus hechos o palabras. (Abarcan los hipócritas, los difamadores, los calumniadores, los corruptos, etc)


La Palabra de Dios ha sido clara al mostrarnos el destino eterno de los que creen y de los que no creen. En nosotros está la decisión donde pasaremos la eternidad.
Ahora estamos aquí, cumpliendo con la misión que Dios nos ha encomendado.
Hagamos lo que nos corresponde en la obra del Señor, porque todo cuanto hagamos para él no será en vano.

“Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano.”
1 Corintios 15:58


José Alfredo Liévano
Twitter.  @JAlfredoLievano  




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martes, 21 de octubre de 2014

AL GUARDAR LA PALABRA DE DIOS EN TU CORAZON...

Es necesario que la Palabra de Dios quede arraigada en lo más profundo de tu ser...   Ahí donde la lógica y las emociones no pueden llegar...   Ahí donde las convicciones se arraigan como enormes raíces imposibles de arrancar...   Ahí donde tu vida es impulsada a dar un giro radical y evidente…

A medida que dedicas tiempo en la reflexión bíblica, entonces su contenido se arraiga en tu corazón y su acción comienza a operar cambios profundos y radicales  en todas las áreas de tu vida.

Veamos esos cambios...

AL GUARDAR LA PALABRA DE DIOS EN TU CORAZON...

Tendrás el deseo espontáneo de buscar aún más al Señor en todos los momentos de tu vida.  Eso te llevará a invertir más tiempo a la oración. Sentirás la necesidad de hacerlo.

Tendrás el deseo espontáneo e intenso de aprender aún más del Señor. Lo que te llevará meditar intensamente  en lo que él te ha enseñado.

Tendrás el deseo espontáneo de enseñarla y reflejarla en el entorno donde Dios te ha colocado.  Lo que te llevará a ponerte bajo sus órdenes incondicionales.

Tendrás el deseo espontáneo de renunciar a toda vida pecaminosa. Lo que te llevará a practicar una vida limpia y pura y a desechar todo estorbo que la manche.

No habrá prioridad material que se anteponga a su enseñanza. Lo que te llevará a considerar las riquezas y las cosas materiales como algo insignificante.

Aun por muy encima de tu inexperiencia serás capaz de avanzar en medio de todos los desafíos que se te presenten. Lo que te llevará a experimentar el poder sobrenatural de su Espíritu obrando sobre todas tus limitaciones diversas.

No habrá obstáculo que te cierre el paso para vivir de acuerdo a los propósitos de Dios. Lo que te llevará a experimentar su soberanía en medio de todos tus acontecimientos. Verás “abrirse puertas” de manera oportuna.

Experimentaras un gozo sobrenatural que superará cualquier circunstancia adversa que enfrentes cada día. Lo que te llevará a enfrentar “lo que sea” porque sabrás que todo va encaminado para tu bien.

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Que el Señor “abra” nuestros ojos para que admiremos el contenido eficaz y transformador de sus palabras.

“Abre mis ojos, y miraré las maravillas de tu ley”.
Salmo 119:118


José Alfredo Liévano
Twitter.  @JAlfredoLievano  


jueves, 16 de octubre de 2014

SOLO DIOS PUEDE DARTE OTRA OPORTUNIDAD...

Lo que las personas no te pueden volver a ofrecer, Dios si lo hace y puede mover todos los acontecimientos para favorecerte, aun sin que lo merezcas.

Has estado orando por otra oportunidad, y Dios en su GRACIA y MISERICORDIA puede concedértela; pero es necesario que tomes la determinación en producir frutos para él, ya que precisamente para eso es que has venido al mundo, no para otra cosa.
No tendría sentido vivir en este mundo, si no se hace para el propósito para el cual Dios te ha traído a la tierra.  Sería una pérdida de tiempo y de recursos...

Si Dios te da una nueva oportunidad es para que reorientes tu vida de acuerdo al propósito por el cual naciste.
Pon atención a la siguiente lectura y aplícala para tu vida:

“Dijo (Jesús) también esta parábola: Tenía un hombre una higuera plantada en su viña, y vino a buscar fruto en ella, y no lo halló. Y dijo al viñador: He aquí, hace tres años que vengo a buscar fruto en esta higuera, y no lo hallo; córtala; ¿para qué inutiliza también la tierra? El entonces, respondiendo, le dijo: Señor, déjala todavía este año, hasta que yo cave alrededor de ella, y la abone. Y si diere fruto, bien; y si no, la cortarás después.”
Lucas 13:6-9.


Dios te ha plantado en su viña.
Dios te ha colocado en un lugar estratégico para que desde allí cumplas con la misión que te ha encomendado. No hay otra razón por la que vives, caso contrario, estarías torciendo los propósitos de Dios para tu vida.  

Dios busca frutos de ti.
Pregúntate: ¿Estoy produciendo frutos para Dios?... ¿Estoy siendo ese árbol fructífero que Dios espera de mí? ...   ¿Cómo son mis frutos?...
Tu vida no debe contradecirse en sí misma.

“No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos. Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego.”
Mateo 7:18-19.


Dios “corta” a los que inutilizan la tierra.
Muchos mereceríamos ser cortados por Dios por el mal testimonio y por desperdiciar los recursos que ha puesto en nuestras manos...   Mereceríamos ser cortados por que en vez de ser medios de bendición para otros, somos lo contrario...   Mereceríamos ser cortados porque somos “sal insípida” y “lámparas apagadas”...   Mereceríamos ser  cortados porque a pesar de las múltiples oportunidades que Dios nos ha vuelto a ofrecer, seguimos con la necedad de torcer sus propósitos.  Muchos no supieron aprovecharlas y ahora ya no están. 

Aprovecha la oportunidad que Dios te ofrece nuevamente.
No hagas oídos sordos...
Dios te ha dado un tiempo de gracia para que tomes la determinación de producir frutos para él.
Ahora es tiempo de reorientar tus sendas. Es tiempo para que te pongas bajo sus órdenes incondicionales y comiences  -con su asistencia- a producir frutos para él en donde quiera que estés o vayas. (Familia, estudio, trabajo, iglesia, etc)  
Emplea también todos los recursos que tienes a tu alcance para propagar su mensaje a todas las personas que conoces y hasta el último rincón del mundo. (No en vano dispones de Facebook, Twitter, Instagram, Blog y todo lo relacionado con las redes sociales).
Ahora es tiempo de reflejar tu cristianismo bajo las pautas que Dios ha dejado establecidas en su Palabra.
Ahora es tiempo de tomar la iniciativa para velar por las necesidades de los demás...
Ahora es tiempo para dejar de ser “cristianos de apariencias”...

Es posible que ahora, muchos de los que leen esta reflexión, estén “a punto de morir” espiritualmente, pero aún hay un redargüir en su interior que le invita a cambiar...   
Es posible que muchos hayan levantado esta mañana sus ojos al cielo implorando una nueva oportunidad y Dios por medio de estas líneas les recuerda que aún la hay.

Si muchos de ustedes han olvidado el propósito por el cual viven y dejaron “tirado” su propósito de vivir para Dios, ahora es el momento de pedirle una nueva oportunidad.

¡Ayúdame Padre!
Dame otra oportunidad.
Levántame de mi esterilidad espiritual.
No merezco nada, solo ser cortado.

Pero tu GRACIA...
Tu MISERICORDIA...
 Me levantará por medio de Jesucristo.
AMEN.


Y esta es la respuesta de Dios para ti el día de hoy...

“En tiempo aceptable te oí, y en el día de la salvación te ayudé”.
Isaías 49:8

Aun estás a tiempo...


José Alfredo Liévano
Twitter.  @JAlfredoLievano  


miércoles, 15 de octubre de 2014

COMO PROCEDER EN LOS TIEMPOS PRESENTES.

Estamos viviendo en medio de los tiempos profetizados por nuestro Señor Jesucristo en los que la ausencia del amor al prójimo y la maldad se han multiplicado en gran manera.
Dice nuestro Señor Jesucristo:

“Por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará.”
Mateo 24:12

Estamos viviendo así como en los días de Noé, cuando el continuo pensamiento del ser humano era de continuo al mal...

“Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal”.
Génesis 6:5

“Y se corrompió la tierra delante de Dios, y estaba la tierra llena de violencia.”
Génesis 6:11

Es justamente la radiografía de cada una de nuestras sociedades a lo largo de todo el mundo. Estaría de más demostrarlo, pues lo estamos viendo.
Nosotros como cristianos hemos de estar conscientes que las cosas no están bien y que por lo tanto nuestro protagonismo en medio de este mundo oscuro es urgente. Es nuestro deber preservar de la maldad el entorno que nos rodea y  alumbrar las tinieblas que nos circundan. Al respecto nuestro Señor Jesucristo nos dice:

“Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres.
Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa.
Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que están los cielos.”
Mateo 5:13-16

Pero...

¿En realidad estamos preservando nuestro entorno de la maldad y estamos alumbrando como nos corresponde? 
He aquí cuatro actitudes que hemos de tener en cuenta en estos tiempos tan difíciles que estamos atravesando.
Veamos cada una de ellas:

Cultivar nuestra vida espiritual por medio de la oración y la reflexión bíblica.


Apegar nuestro estilo de vida a los principios cristianos, con el propósito de ser punto de referencia para los demás.


Proponerse cada día en transmitir la Palabra de Dios por medio de los recursos que tenemos a nuestro alcance.


Obrar a favor del prójimo anteponiendo nuestros intereses personales.


Si siendo cristianos no tenemos en cuenta estos 4 principios, no estamos en nada. Estamos desperdiciando nuestra vida y recursos en medio de un mundo que cada vez se pudre más en la maldad...

Por medio de esta reflexión, Dios te está dando la oportunidad para que reorientes tu vida de acuerdo al propósito por el cual te ha creado...




José Alfredo Liévano
Twitter.  @JAlfredoLievano  


jueves, 9 de octubre de 2014

LO QUE DIOS SE PROPUSO HACER POR MEDIO DE TI LO CUMPLIRA.

Aplica esta promesa de Dios para tu vida:

“Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti.”
Isaías 43:2

Dios te está recordando que a lo largo de tu trayecto y misión sobre la tierra, tendrás que enfrentar situaciones muy difíciles y variadas.  Fíjate que no te está eximiendo de tribulaciones y angustias, ya que tendrás que pasar en medio de ellas. Al respecto, nuestro Señor Jesucristo lo dijo:

“En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo”.
Juan 6:33


No olvides que Dios te ha asignado una misión específica sobre la tierra y que a la vez exige de ti un estilo radical de vida apegado a sus principios bíblicos. Ten la plena certeza que mientras dure tu estadía aquí, tendrás su respaldo total. Dios se encargará de darle órdenes a las pesadas puertas que te impiden ir y permanecer donde debes estar, a que se abran de par en par.

Dios te ha llamado para que en medio y por medio de la misión encomendada, su Gloria se manifieste con poder. No hay otra razón por la que existes, por eso has recibido ese trato formativo tan especial. ¡Dios te ha creado para él! Has venido precisamente para reflejar su luz a este mundo que agoniza en medio de la maldad.

Que el temor o el desánimo no te frenen en el desempeño de tu misión sobre la tierra. Sigue haciendo lo que Dios te ha encomendado y entiende que a medida que avances,  tus caminos se abrirán para ese propósito.
Necesitas entender ahora, que nadie estorbará los propósitos que Dios se ha forjado en tu vida, aunque ahora te veas bajo una montaña de dificultades y te confrontes contra tus debilidades.

Lo que Dios se propuso hacer POR MEDIO de ti, lo cumplirá.
Pase lo que pase...


José Alfredo Liévano
Twitter.  @JAlfredoLievano   

miércoles, 8 de octubre de 2014

¿PARA QUE TE BENDICE DIOS?

Si Dios te bendice con abundancia de bienes materiales, no es para los acumules, sino para que compartas con aquellas personas que no los tienen.
Si Dios te da, NO es para que tengas más, sino para que des más...
Que no te de temor para compartir las bendiciones que recibes de Dios, él te proveerá...
Dios no se queda con nada...

“A Jehová presta el que da al pobre, y el bien que ha hecho, se lo volverá a pagar.”
Proverbios 19:17.

Cada vez que ayudas a una persona necesitada, es como si a Dios mismo le estás haciendo ese favor; él es quien se encarga de retribuirte con creces. Sin embargo, jamás des esperando recibir algo a cambio de parte de Dios. Tu propósito como cristiano es solidarizarte con aquellos que lo necesiten, sin esperar recibir nada a cambio...
Los cristianos hemos de ser solidarios con las necesidades de los pobres.

¿Qué dice la Biblia al respecto?
¿Qué dice nuestro Señor Jesucristo?

“Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí”.
Mateo 25:35-36


El apóstol Santiago refuerza esta enseñanza:

Hermanos míos, ¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle? y si un hermano o una hermana están desnudos, y tienen necesidad del mantenimiento de cada día, y alguno de vosotros les dice: Id en paz, calentaos y saciaos, pero no les dais las cosas que son necesarias para el cuerpo, ¿de qué aprovecha?
Santiago 2:14-16


Cristiano que no hace justicia al pobre, no está reflejando una fe genuina.  La evidencia que tenemos esa clase de fe, se refleja en una vida espontánea de amor y de justicia a los necesitados; así como también en una vida apartada de toda maldad.

“La religión pura y sin mácula delante de Dios el Padre es esta: Visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha del mundo.”
Santiago 1:27.

Quien tiene una fe genuina practica espontáneamente la Palabra de Dios.
Escribe David Platt en su libro “Radical”: “La fe en Cristo implica una transformación interna que tiene consecuencias externas”.
Creo que es importante reflexionar si realmente estamos viviendo nuestro cristianismo o nos hemos quedado en una actitud farisea de aparentar una vida religiosa saturada de ritos y lenguaje “evangélico”.
Lamentablemente hay muchos cristianos con “manos llenas” pero con “corazones vacíos”, eso de nada sirve.


ATENCION CON ESTO:

La salvación no es porque hagas buenas obras, la salvación es por la fe en la obra que Cristo hizo a favor nuestro en la cruz del calvario; SIN EMBARGO, las buenas obras son consecuencias espontáneas de tu fe en Cristo.
Si tu fe en Cristo es genuina, entonces espontáneamente tendrás el deseo de ser solidario con los necesitados...

“Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma. Pero alguno dirá: Tú tienes fe, y yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras. Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan. ¿Más quieres saber, hombre vano, que la fe sin obras es muerta?
Santiago 2:17-20



José Alfredo Liévano
Twitter.  @JAlfredoLievano  


ALGO QUE LOS CRISTIANOS NO HEMOS DE OLVIDAR...

La clave para obedecer a Dios de manera espontánea es cultivando una relación con él por medio de la oración y la reflexión bíblica.

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Ya suficientes guerras hay en el mundo para que los cristianos nos estemos peleando, criticando y juzgando entre nosotros.

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En vez de pelear por diferencias externas entre denominaciones cristianas, es mejor enfocarnos en llevar la LUZ de Cristo al mundo...

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Al NO amar a Dios, la obediencia se vuelve una carga insoportable y una obligación tediosa.

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A Dios se le obedece NO por miedo, se le obedece porque el amor hacia él nos impulsa a proceder espontáneamente.

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Un cristianismo radical se refleja en el amor al prójimo, en una vida apartada de todo pecado y en el servicio a Dios.

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Únicamente amando a Dios es como podremos vivir de una manera espontánea un cristianismo radical.

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No se sirve a Dios por buscar una recompensa terrenal o eterna. Se sirve a Dios por amor.

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Uno de los propósitos del cristiano radical es  mantenerse limpio de toda impureza y preservar su entorno de toda maldad.


“Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer”.

Juan 15:4-5.


José Alfredo Liévano
Twitter.  @JAlfredoLievano  



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