domingo, 11 de octubre de 2015

¿CÓMO SALIR DE LA DESOLACIÓN Y LA ESTERILIDAD ESPIRITUAL?


La desolación y la esterilidad espiritual son consecuencia de una vida independiente de Dios.   Este estado continuo de calamidad se produce al no incluirlo en nuestros proyectos y estilo de vida. Por algo nuestro Señor Jesucristo nos dice: “... porque separados de mí nada podéis hacer.” Juan 15:5.   No existe ningún esfuerzo o recurso humano eficaz que nos haga salir de esta condición, sino más bien produce resultados adversos.   Todo se traduce en un esfuerzo vano con alta dosis de frustración.

¿CÓMO SALIR DE LA DESOLACIÓN Y LA ESTERILIDAD ESPIRITUAL?

Ø Reconoce ante Dios tu condición actual y tu necesidad continua de él. “¡Ay de mí! porque estoy como cuando han recogido los frutos del verano, como cuando han rebuscado después de la vendimia, y no queda racimo para comer...” Miqueas 7:1.   Reconoce que separado de él nada puedes hacer por muchos intentos perseverantes de tu parte.


Ø Abandónate bajo la acción sobrenatural del Espíritu Santo para que se desarrollen y se reflejen espontáneamente por  medio de ti sus frutos.  “Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza...”  Gálatas 5:22-23.   El punto de partida es el amor, el cual es una evidencia del servicio espontáneo a Dios y al prójimo hasta las últimas consecuencias.


Ø Espera en Dios, pues todo lo que necesitas urgentemente procede de él.   “Dios da vida y aliento y todo a todos”. Hechos 17:25.   Todo lo que necesitas para salir de la desolación y esterilidad espiritual procede de Dios.   Todas tus necesidades espirituales y emocionales están ante él, quien te las satisface para hacer de ti un canal de bendición para los demás.


Ø Persevera en la oración; nuestro Señor Jesucristo nos la presenta como una necesidad diaria. “También les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre, y no desmayar” Lucas 18:1.   No desmayes aunque la respuesta parezca tardar.   Invierte parte de tu tiempo para hacerlo.


Ø Reflexiona en la Palabra de Dios.   Será entonces como obtendrás convicciones firmes en su contenido, la tendrás presente en cada circunstancia y la practicarás con sabiduría.    “Pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido; y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús. Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.   2 Timoteo 3: 14-17.


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1 comentario:

Alejandro Medina dijo...

De mucha ayuda! gracias!
Saludos