sábado, 3 de marzo de 2018

ERES DÉBIL... LO HAS COMPROBADO.


Dios te ha confrontado con tu incapacidad para vencer diversas tentaciones seductoras que te han hecho caer una y otra vez; te has percatado, de que en tus fuerzas eres incapaz de resistirlas a pesar de conocer y experimentar sus consecuencias.

¡ERES DÉBIL!
Lo has comprobado.

Tu debilidad se ha constituido en un enorme obstáculo interno que te impide desarrollar tu vida cristiana; tu debilidad te impide avanzar hacia la perfección...     ¡Quieres, pero no puedes!

El apóstol Pablo testificó de su débil condición en una de sus cartas.

“Porque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago. Y si lo que no quiero, esto hago, apruebo que la ley es buena. De manera que ya no soy yo quien hace aquello, sino el pecado que mora en mí”

“Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo. Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago. Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí”

“Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal está en mí. Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios; pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros. ¡Miserable de mí! ¿quién me librará de este cuerpo de muerte?

Romanos 7:15-24


La naturaleza de todo ser humano está marcada por la debilidad; nuestro Señor Jesucristo así lo afirma.

“Velad y orad, para que no entréis en tentación;
el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil”

Mateo 26:41


Abandónate en oración bajo el PODER revitalizador y transformador de Dios; su mismo poder con el que creó el universo, es el mismo que te levantará y sostendrá en el trayecto que aun te hace falta recorrer sobre la tierra.

No existe PODER mayor que pueda derribarte y vencerte; no te intimides ante ninguna “fuerza dominadora” que pretenda acabar contigo.

“¿Qué, pues, diremos a esto?
Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?”

Rom 8:31





  
------------------
José Alfredo Liévano.

MINISTERIO
PENSEMOS EN DIOS.
Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
¡Hasta lo último de la tierra!

Porque así nos ha mandado el Señor, diciendo: Te he puesto para luz de todas las gentes, a fin de que seas para salvación hasta lo último de la tierra
Hechos 13:47.


1 comentario:

Hermano Alvaro dijo...

Asi es, humanamente queremos alcanzarlo todo y nos creemos imparables, pero Dios nos hizo debil precisamente para que entendamos que nuestra razón de ser es acercarnos a el y depender de su divina providencia