jueves, 16 de marzo de 2017

ANTE LAS SITUACIONES INCOMPRENSIBLES O DOLOROSAS...


En estos momentos, hay muchas situaciones en tu vida que no comprendes y no deseas.     ¡Siempre te suceden a ti!
Y te preguntas: “¿Y por qué solo a mí?”...     “¿Por qué no a los demás?”...     “¿Por soy yo siempre la excepción?”...

No pretendas cuestionar los propósitos de Dios en tu vida por muy incomprensibles y dolorosos que parezcan ser...     ¡Él sabe lo que hace!

Hoy no comprendes nada...     ¡Lo comprenderás después!
El propósito de Dios para tu vida va más allá de lo que ahora puedes ver o comprender.

“Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados”
Romanos 8:28.




Ante las situaciones incomprensibles o dolorosas.

¡No temas!
¡Dios tiene el control!
Ninguna circunstancia se le escapa...

“Aunque ande en valle de sombra de muerte,
No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo”
Salmo 23:4


¡Persevera orando!
Hazlo, aunque todo se derrumbe a tu alrededor.
La oración fortalece la dependencia de Dios.

“En cuanto a mí, a Dios clamaré;
Y Dios me salvará.
Tarde y mañana y a mediodía oraré y clamaré,
Y él oirá mi voz”
Salmo 55:16-17


¡Créele a Dios!
Ignora palabras que te hagan dudar o temer.
El diagnóstico humano, desanima.
El diagnóstico divino, anima.

“Dios no es hombre, para que mienta,
Ni hijo de hombre para que se arrepienta.
Él dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no lo ejecutará?
Números 23:19.


¡Procede con integridad!
Tomando como base la Palabra de Dios...
¡Tu norma de conducta!

“El que camina en integridad anda confiado”
Proverbios 10:9


¡No olvides tu misión!
Difunde la Palabra de Dios a toda la tierra.
Es el motivo fundamental de tu existencia.

“Porque así nos ha mandado el Señor, diciendo:
Te he puesto para luz de todas las gentes,
A fin de que seas para salvación
hasta lo último de la tierra”
Hechos 13:47


¡Espera en Dios!
Aunque no veas resultados inmediatos...
Aunque estés en un mar de interrogantes...
Aunque nada comprendas...
Aunque nada aceptes...

“Y ahora, Señor, ¿qué esperaré?
Mi esperanza está en ti”
Salmo 39:7.




Oración.

Padre Eterno:

Ante esta circunstancia incomprensible e indeseable que ahora me sucede, no temeré. Tengo la plena certeza que tienes todo el control, aun de aquellas cosas que yo pienso que pasas desapercibidas. Tu poder soberano sobre mi es continuo.

Siento que todo se derrumba a mi alrededor, y eso me desanima y me hace perder la fe. ¡Ayúdame Padre! ¡Te necesito! ¡Fortaléceme con el poder sobrenatural de tu Espíritu! En mis fuerzas no puedo continuar más.     ¡No puedo más!

Ahora más que nunca necesito estar convencido (a) de tu realidad activa en medio de mis circunstancias y de todas tus promesas; que ningún diagnóstico humano me desanime o me haga entrar en pánico. ¡Te creo mi Dios!

Dame discernimiento, sabiduría y valor para proceder de acuerdo a tus lineamientos aunque nadie los tome en cuenta. ¡Ayúdame a seguir tus pautas!

Que no pierda de vista la razón por la cual vivo sobre la tierra independientemente a lo que me suceda. Necesito iluminar con tu palabra esté donde esté...     vaya donde vaya...

En ti esperaré mi Dios.
Esperaré aunque no vea resultados inmediatos…
Esperaré aunque navegue en un mar de interrogantes...
Esperaré aunque nada comprenda...
Esperaré aunque nada acepte...

“Y ahora, Señor, ¿qué esperaré?
Mi esperanza está en ti”
Salmo 39:7.





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José Alfredo Liévano.
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