Ante esa situación tan difícil e imposible que se te ha presentado, es necesario que tengas en cuenta esa palabra oportuna que Dios te envió; ciertamente no es casualidad que precisamente la hayas recibido: "Mi Dios, colmará todas sus necesidades según su riqueza y generosidad por medio de Cristo Jesús" (Filipenses 4, 19)
Acuérdate también de todas las intervenciones oportunas e inusuales de Dios a tu favor, aquellas que te sorprendieron sobremanera y testificaste con fe firme; acuérdate cuando de manera inesperada te resolvió lo que tu no podías resolver con tus medios. "Grandes son las obras del Señor, ponderadas por quienes las aprecian. Su actuación es magnífica y espléndida, su justicia dura por siempre. Dejó un memorial de sus proezas: el Señor es bondadoso y compasivo" (Salmo 11, 2-4)
En estos momentos tan difíciles, angustiantes e inciertos no pierdas la noción de la realidad poderosa y soberana de Dios en medio de tus circunstancias."El Eterno Dios está conmigo; no temeré lo que me pueda hacer el hombre" (Salmo 118,6)
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