Sé constante en la misión que Dios te ha encomendado, aunque aparentemente no veas los frutos esperados.
Paciencia...
No te desesperes.
"Miren que el labrador espera el precioso fruto de la tierra, esperando pacientemente, hasta que reciba la lluvia temprana y tardía"
Santiago 5,7
Todo lleva su tiempo; tú sigue perseverando. Nada de lo que estás haciendo para Dios, será en vano.
"Permanezcan firmes e inconmovibles progresando siempre en la obra del Señor, convencidos de que sus esfuerzos por el Señor no serán inútiles"
1 Corintios 15,58
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