lunes, 2 de enero de 2012

EVITAR ALIANZAS PROHIBIDAS.

Desecha a partir de hoy, todo aquello que vaya en contra de lo establecido por Dios. Hazlo aunque la presión sea fuerte y ejercida por la mayoría.

Evita las alianzas prohibidas.
No temas.
¡Dios te va ayudar!

Tu fidelidad ha de estar enfocada únicamente en Dios.
Al respecto, el apóstol Pablo escribe:

No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas? ¿Y qué concordia Cristo con Belial? ¿O qué parte el creyente con el incrédulo? ¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos? Porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo: “Habitaré y andaré entre ellos, y seré su Dios, y ellos serán mi pueblo. Por lo cual, salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, y no toquéis lo inmundo; y yo os recibiré, y seré para vosotros por Padre, y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso.
2 Corintios 6:14-18

Dios nos exige santidad en medio de este mundo perverso, seductor e influyente en el que vivimos.
Mira lo que nos escribe el apóstol Pedro:

Como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia; sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: “Sed santos, porque yo soy santo.”
Y si invocáis por Padre a aquel que sin acepción de personas juzga según la obra de cada uno, conducíos en temor todo el tiempo de vuestra peregrinación.
1 Pedro 1:14-18

¡La orden de Dios es clara y tajante!
No podemos, ni debemos llevar un cristianismo “a medias”.

Hemos de ser testimonio visible ante los demás de que Cristo vive en nosotros.
Testimonio visible que vivimos para Dios en todo tiempo y lugar.
Recordemos siempre la orden que nos da por medio del apóstol Pablo:

Andad sabiamente para con los de afuera, redimiendo el tiempo.
Colosenses 4:5

Es necesario que practiques, enseñes y recuerdes a los demás, los lineamientos de nuestro Señor Jesucristo por medio de tus palabras y estilo de vida.
Evita desde ahora cualquier paso que te conduzca a pecar, y que tu deseo intenso sea conocer las sendas del Señor y andar por ellas, así como lo expresa el salmista:

Muéstrame, oh Jehová, tus caminos; enséñame tus sendas.
Encamíname en tu verdad, y enséñame, porque tú eres el Dios de mi salvación; en ti he esperado todo el día.
Salmo 25:4-5

Deja que la instrucción oportuna del Señor,  caiga cada día como lluvia fresca en tu corazón. El desea hacerlo, te lo dice ahora:

Te hare entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; sobre ti fijaré mis ojos.
Salmo 32:8

Dios quiere que tu camino sea limpio de toda interferencia que te aparte de él, y que experimentes la plenitud de vida aun en medio de un mundo contaminado por el pecado.
Por eso, mantén siempre tu atención constante en su Palabra, para que tus pasos sean conducidos por la senda correcta.
Tienes a tu disposición “la lámpara” que te lo mostrará:

Lámpara es a mis pies tu palabra,
Y lumbrera a mi camino.
Salmo 119: 105

La meditación constante de la Palabra de Dios, te ayudará a evitar las alianzas prohibidas y seductoras que los demás de ofrezcan.

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2 comentarios:

Valeria, hija de Dios dijo...

me quedo sin palabras de la manera en que Dios lo usa a ud querido hermano para dar la palabra justa en el momento preciso. Es increíble!!que el Señor lo bendiga, guarde y guíe =)

María Belén Acosta dijo...

que lindos versiculos!! te invito que veas mi blog y si quieres lo comentes