viernes, 11 de noviembre de 2011

LLORANDO SOBRE EL POLVO.

Este es un mensaje para aquellas personas que después de haber estado en “las alturas”,  ahora se encuentran literalmente tirados y lamentándose sobre el polvo como un trasto inservible lleno de grietas.
Ahora ya no sirven para nada, únicamente para causar lástima, burla y acusaciones justificadas de toda índole.
Increíble que después haber volado sobre las alturas de su éxito, ahora se identifican con el polvo de la tierra...
Un polvo árido e improductivo.

La frustración, el enojo y la depresión, son algunos de los muchos síntomas que se asoman en estas personas atormentadas, y que ahora se lamentan por no haber hecho las cosas como Dios se las había mostrado desde un principio...
Confiaron en sus propios recursos, habilidades, méritos propios y puntos de vista.
¿Pero de que sirvió todo esto?
De nada.
Ahora no les queda más que confrontarse con su propia realidad:
POLVO NADA MÁS.
Nadie les toma en cuenta, ni siquiera su propia familia.

¡Ya es muy tarde!
¡Nada se puede hacer!

Las consecuencias se resaltan con evidencia contundente...
Nadie lo puede negar...
Allí están...

Como quisieran muchas de estas personas retroceder el tiempo para empezar nuevamente y evitar los errores en los que incurrieron...

Como quisieran despertar un día por la mañana y percatarse que su condición actual era un sueño nada mas...

Como quisieran darse cuenta que aun están a tiempo, pero es inútil, en verdad que ya es muy tarde. El tiempo y las oportunidades ya pasaron...

A pesar de todo, este no es un mensaje desesperanzador, ni para que los complejos de culpa se acentúen cada vez más.

Se trata de reconocer con humildad delante de Dios todos los errores cometidos desde el principio, de pedirle perdón por haber desechado sus consejos oportunos, de tomar la determinación de hacer las cosas conforme a sus criterios, de creer que la condición actual en la que están puede reivindicarse pese a las consecuencias cosechadas, de creer que Dios puede restaurar lo que está perdido.

Mientras hay vida hay esperanza...
Entiende que tu esperanza no ha fenecido, como tú crees o te lo han hecho creer las personas que con justa razón te han hecho ver tus errores.
Para Dios, las cosas aun no están perdidas aunque estés literalmente revolcándote de dolor en el polvo.

Ahora sabes que cuando Dios te levante, y te haga estar en las alturas, tomarás una actitud totalmente opuesta a la que habías tomado al inicio.
Ya no será con soberbia, sino que con humildad...
Entenderás que todo cuanto tienes o eres es por la gracia y misericordia de Dios...

¡Habrás aprendido una gran lección!

Dile al Señor las mismas palabras que el salmista escribió:

Vivifícame conforme a tu misericordia y guardare los testimonios de tu boca.

Salmo 119:88

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1 comentario:

familia bravo reyes dijo...

ciertamente nuestra mayor ventaja ,es y sera, la misericordia de DIOS ,no por que la merescamos sino por gracia de nuestro DIOS ,hacia nosotros .Por tanto no olvidemos :
En el mundo tendran aflicciones ,mas no teman ,yo he vencido al mundo.
Le deseamos muchas bendiciones ,DIOS nos prueba como el oro en el crisol,pero acaso nosotrs podemos cuestionarle ?.Al que este abatido solo me recuerdo de decirle que DIOS es nuestro guerrero y que el pelea nuestras batallas,si DIOS esta conmigo quien contra mi?Hemos vivido tantas cosas y circunstancias que a pesar de ello ,el SEÑOR ha reforzado nuestra fe ,esta guerra nos ha devastado mas DIOS siempre nos regala ,de donde menos esperamos el consuelo,sus reflexiones nos han ayudado a vivir con lo que DIOS siempre nos da: AMOR y esperanza sin limites.
Para todos los afligidos ,por cualquier circunstancias,deje que DIOS lo ame ,entreguese que es mas facil ,solo debemos reconocer que somos hijos de DIOS,con grandes promesas a nuestro favor ,Bendito sea EL SEÑOR.que DIOS les bendiga.