Ahora mismo, Dios está escuchando tus súplicas; aun aquellas que no pronuncias con palabras, sino que brotan desde lo más profundo de tu interior.
Así es...
Dios te escucha siempre.
"Señor, aún no ha llegado la palabra a mi lengua,
y ya la conoces toda"
y ya la conoces toda"
Salmo 139,4
Preséntate ante Dios en oración, y deja que sea él quien se encargue de intervenir sobre todo lo que ahora te produce angustia, pon en sus manos tu caso imposible, y verás como cambiará todo lo que tú eres incapaz de resolver.
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