Es necesario cultivar nuestra vida espiritual para mantener una comunión perfecta con Dios, necesitamos hacerlo mediante un tiempo diario de oración y reflexión de su Palabra.
Así como el cuerpo necesita del alimento físico para nutrirse, así también lo necesita el alma; de no hacerlo, fácilmente perderíamos la noción de nuestra identidad espiritual y de nuestro destino eterno.
Al perder la noción de nuestra identidad espiritual y de nuestro destino eterno, somos presa fácil de los espejismos que en el mundo terrenal se presentan, llevándonos así a lamentables consecuencias.
Es necesario que en medio de nuestra apretada agenda, dediquemos un tiempo de calidad para conectarnos con Dios.
"Estén atentos y oren para no caer en la tentación. El espíritu está dispuesto, pero la carne es débil"
Mateo 26,41
"Escrito está: No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios"
Mateo 4,4
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