"A quienes ignoran la Ley de Dios,
habréis de enseñársela"
Esd 7,25
Es nuestro deber enseñar e iluminar con el conocimiento de la Palabra de Dios a aquellos que no la conocen, de ahí que es importante que la conozcamos primero nosotros; hemos de instruirnos para instruir a los demás.
"Recibe te ruego la instrucción de su boca,
y pon sus palabras en tu corazón"
Job 22,22
Necesitamos que la Palabra de Dios permanezca arraigada en nuestra mente y corazón para que la transmitamos espontáneamente con convicciones firmes; es de esperarse que muchos la rechacen, pero nosotros habremos cumplido con nuestro encargo.
"Tú comunícales mis palabras,
ya sea que te hagan caso o no"
Ez 2,7
Seamos portadores de las
verdades de la Palabra de Dios.
"Sigan firmes y constantes, trabajando
siempre más y más en la obra del Señor;
porque ustedes saben que no es en vano,
el trabajo que hacen en unión con él"
1 cor 15,58
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