Jamás construyamos nuestra felicidad sobre las lágrimas del prójimo, no es la voluntad de Dios que así sea. Tengamos en cuenta que él no bendice a aquel que con tal de lograr el éxito, comete toda clase de injusticias en contra de los demás.
"Ay de aquellos que aun en sus sueños
siguen planeando maldades
y que al llegar el día las llevan a cabo"
Miq 2,1
Dios todo lo sabe, conoce a la perfección las intenciones y acciones con las que procede cada ser humano en particular. Es imposible esconderse de su luz escrutadora.
Yo, el Señor, que investigo el corazón
y conozco a fondo los sentimientos;
que doy a cada cual lo que se merece,
de acuerdo con sus acciones.
Jr 17,10
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