No pongamos nuestra fe, confianza y esperanza en las cosas creadas ni en las personas, pues por muy opulentas que parezcan ser, son limitadas y vulnerables.
Al contemplar las montañas me pregunto:
«¿De dónde vendrá mi ayuda?»
2 Mi ayuda vendrá del Señor,
creador del cielo y de la tierra.
Salmo 121, 1-2
Creámosle a Dios, confiemos en sus promesas y esperemos en él; sus ángeles intervendrán a nuestro favor por muy difícil e imposible que parezcan nuestras circunstancias. Confiemos en Dios, él es nuestra única esperanza.
Estad quietos y conoced que yo soy Dios
Salmo 46,10
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