Cada uno de nosotros los bautizados, hemos recibido un encargo específico de parte de Dios, y a la vez la capacidad para desarrollarlo en su máximo potencial.
El cuerpo humano, aunque está formado por muchos miembros, es un solo cuerpo. Así también Cristo. Y de la misma manera... fuimos bautizados para formar un solo cuerpo por medio de un solo Espíritu; y a todos se nos dio a beber de ese mismo Espíritu... Pues bien, ustedes son el cuerpo de Cristo, y cada uno de ustedes es un miembro con su función particular.
1 Cor 12, 12-13
Es un gran honor y un privilegio inmerecido, el que Dios nos tome en cuenta para la obra de su Reino, y aunque para el mundo sea insignificante para él no lo es.
Ustedes no me escogieron a mí, sino que yo los he escogido a ustedes y les he encargado que vayan y den mucho fruto, y que ese fruto permanezca.
Jn 15,16
Pongámonos bajo sus órdenes para que su poder transformador nos capacite, nos envíe; y no nos haga perder la noción de nuestra misión terrenal y de nuestro destino eterno.
Aquí estoy yo, envíame a mí.
Is 6,8
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