En cuanto a nuestro futuro terrenal, nadie conoce los designios de Dios; pero de lo que sí se tiene la plena certeza, es que lo que él planea para cada uno de sus hijos, es de gran bendición.
Sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, a los cuales él ha llamado de acuerdo con su propósito.
Rm 8,28
Hay circunstancias en tu vida, que no te suceden "porque sí", hay detrás de ellas un plan perfecto diseñado por Dios; te pondrá personas en el camino que no imaginas, pero que más adelante se constituirán en parte fundamental de tus proyectos futuros. Vemos aquí un ejemplo de una carta que San Pablo Apóstol le escribió a su amigo Filemón cuando guardaba prisión por causa del evangelio.
En otro tiempo, Onésimo fue para ti un esclavo inútil, pero ahora nos es útil tanto a ti como a mí. Te lo envío de nuevo... Yo hubiera querido que se quedara aquí conmigo, para que me sirviera en tu lugar mientras estoy preso por causa del evangelio. Pero no quiero hacer nada que tú antes no hayas aprobado, para que el favor que me haces no sea por obligación sino por tu propia voluntad. Tal vez Onésimo se apartó de ti por algún tiempo para que ahora lo tengas para siempre, ya no como un esclavo, sino como algo mejor que un esclavo: como un hermano querido. Yo lo quiero mucho, pero tú debes quererlo todavía más, no sólo humanamente sino también como hermano en el Señor.
Filemon 1, 11-16
Ante "ese proyecto" futuro que tienes en mente, es necesario que lo pongas en manos de Dios y a la vez ores pidiendo sabiduría para emprenderlo; si es su voluntad, entonces verás como todo se irá sincronizando a tu favor y te irá poniendo los recursos y personas idóneas para su ejecución.
Los planes son del hombre;
la palabra final la tiene el Señor.
Prov 16,1
Pon tus actos en las manos del Señor
y tus planes se realizarán.
Prov 16,3
No hay comentarios:
Publicar un comentario