Necesitamos ser coherentes con las enseñanzas del evangelio; al respecto, nuestro Señor Jesucristo dice... "No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad" (Mt 7, 21-23)
Oremos con actitud perserverante, para que las enseñanzas del evangelio se conserven en nuestro interior, y al igual que la Virgen María podamos decir... "Hágase en mí, según tu palabra" (Lc 1,38)
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