A través de nuestro breve tránsito terrenal, la presencia real y activa del Dios vivo y eterno "camina" junto a nosotros... "No temas porque yo estoy contigo" (Is 43,25)
Aprendamos a "ver" más allá de la realidad terrena que nos envuelve, con la plena certeza de nuestra ciudadanía celestial. "Somos ciudadanos del cielo, de donde esperamos recibir al Señor Jesucristo; él transformará nuestro cuerpo mortal haciéndolo semejante a su cuerpo glorioso, con el poder que tiene para dominar todas las cosas" (Fil 3,20-21)
No hay motivo para que tengamos miedo a morir, la muerte física no es el final, es el inicio de una vida definitiva junto a nuestro Creador... "Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque muera, vivirá, y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás" (Jn 11,25)
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