Respetar a Dios es creerle, obedecerle y servirle.
La fe, la obediencia y el servicio a Dios producirán consecuencias de bendición y una vida plena en el Espíritu.
La fe, la obediencia y el servicio a Dios producirán consecuencias de bendición y una vida plena en el Espíritu.
"El Señor nuestro Dios es uno solo. Amarás al Señor con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todas tus fuerzas. El segundo es: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay mandamiento mayor que estos"
Mc 12,29-31
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