Una vez más, Dios te ha enviado su palabra oportuna; no ha sido casualidad que haya llegado en "ese preciso momento" que la necesitabas, lo que te viene a indicar que él conoce perfectamente hasta lo más profundo de tus pensamientos, nada de ti se le escapa, nada de ti se le pasa por alto.
Descansa en la promesas que Dios te ha dado, no te fallará; si te lo prometió así lo hará; ciertamente, no es demasiado tarde para que se cumplan.
Créele a Dios,
espera en él...
"Espero en el Señor con toda el alma, y en su palabra he puesto mi esperanza. Mi alma espera al Señor más que el centinela a la mañana"
Salmo 130,5-6
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