Un hijo de Dios es aquel que orienta su vida bajo los parámetros del evangelio.
Un hijo de Dios es aquel que permanece comprometido por la causa del evangelio de Jesucristo.
Un hijo de Dios es aquel que es LUZ en medio de un mundo oscuro y sin esperanza.
Un hijo de Dios es aquel que marca una diferencia notable en el lugar donde se desenvuelve.
Así hemos de ser...
"Hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecen como antorchas en el mundo"
Filipenses 2,15
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