miércoles, 21 de septiembre de 2016

¿CASO PERDIDO?


Todos piensan que tu caso está perdido, que no hay más que hacer; y la verdad que así es, humanamente hablando nada queda por hacer... ¡Nada!     Sin embargo, hay una promesa que Dios te ha dado: “Y conocerás que yo soy Jehová, que no se avergonzarán los que esperan en mí” (Isaías 49:23).     Ante este caso que te atormenta, no conocerás la frustración.  Dios permanece fiel a sus promesas, y tiene sus métodos para cumplírtelas...     ¡Créelo!



¿Qué te queda por hacer?

1.   Orar en el nombre de Jesús. Orar con la firme convicción que tus peticiones llegan ante su trono.

2. Reflexionar en la Palabra de Dios. Él te dará el consejo oportuno que necesitas.

3. Creerle a Dios aunque las puertas estén completamente cerradas y no exista ninguna solución lógica a tu caso.

4.  Apartarte de todo aquello que estorbe tu comunión con Dios. (Tú sabes de qué y de quién necesitas apartarte...     ¡Lo sabes muy bien!).

5.  Pon todo tu empeño en cumplir con la misión que Dios te ha encomendado sobre la tierra. (Iluminar con su Palabra)

6. Se diligente en tus responsabilidades seculares, tomando como guía la Palabra de Dios.

7.  Descansa en Dios con la firme convicción que él hará lo que tú eres incapaz de hacer y resolver.

Ten en cuenta estos consejos, practícalos constantemente aunque las cosas se pongan peor y en tu contra. Recuerda que tienes un adversario que lucha constantemente para que los propósitos de Dios no se cumplan en tu vida, pero la victoria la tienes garantizada siempre y cuando no te salgas de la cobertura divina. “Y tu pleito yo lo defenderé” (Isaías 49:25).



¡Tu caso no está perdido!
Que la paz de Dios gobierne todos los días de tu vida.




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José Alfredo Liévano.

PENSEMOS EN DIOS
@JAlfredoLievano

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1 comentario:

Carlos Joya dijo...

Amen. Dios lo ama José Alfredo.